Sinopsis:
En 1876 la escritora inglesa George Eliot (Mary Ann Evans), publicó una novela que no obstante desarrollarse en la ficción, mencionaba sucesos de la época que victimaban al judaísmo. En dicho escrito, con no poca valentía, denunciaba el antisemitismo que comenzaba a resurgir con fuerza en Europa y, simultáneamente, defendía el incipiente nacionalismo judío, al que, en algún tiempo más, se conocería como “sionismo”.
Quien portaba el estandarte de ese nacionalismo era un tal Daniel Deronda, combativo joven cuya identidad daba su título a la novela. Y esa obra, finalmente, terminó por constituirse en una afortunada premonición, ya que alrededor de dos décadas después el citado Deronda abandonaba la invención literaria e ingresaba en la historia real: Teodoro Hertzl.
Crítica:
Es una literatura de placer, de un saboreo continuo, en el que las palabras importan mucho, en el que el desarrollo es lento y lleva tiempo descubrir la intriga.
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